El poblado de Regla fue conocido inicialmente por los indígenas cubanos como Guanicanamar, que en lengua indígena significa frente al mar.
Ya en 1537 se conocía la existencia en el Hato de un caserío de indios situado en la ribera opuesta de la villa de San Cristóbal de La Habana.
En este territorio se levanta el Santuario de Nuestra Señora de Regla, el cual tiene una virgen negra de origen africano que dio nombre a este ultramarino poblado habanero. A partir de la edificación de la ermita, comenzó el nacimiento de la villa la cual se convirtió en un importante centro económico.
Acerca de la iglesia de Regla el célebre novelista cubano Alejo Carpentier señaló: “Envuelta en un manto adornado con suntuosas rosas bordadas, la virgen de los poseedores preside la cándida capilla, cuyas puertas se abren sobre el mar, sobre un mar dominado por viejas fortalezas, cuyas atalayas se confunden con los techos de un órgano diminuto situado sobre el coro.”
Redacción Digital Habana 500














