El Callejón de Hamel es lo que se puede considerar como una especie de bulevar de la africanía en La Habana. Se localiza en el municipio Centro Habana.
Este lugar debe su celebridad a la labor del pintor Salvador González que influido por la herencia africana de nuestra cultura conformó el más pintoresco, grandioso y participativo homenaje a los abuelos negros, con sus creencias, ritos y legados.
Se trata de un gran mural artístico pletórico de símbolos y vivos colores, frases y elementos de tendencia abstracta. Estos se mezclan con imágenes de dioses afros, diablitos abakuas, tableros policromos y alegorías.
Este espacio cubre cerca de 200 metros de fachadas. Está mezclado todo esto con curiosos elementos como un gran mural Nganga, que constituye un fundamento del palo Monte, cargado de energías especiales capaces de conceder gracias o castigos, en dependencia de las intenciones de su dueño.
El gran mural asimila sin embargo, y entremezcla, como la propia sangre de los cubanos, ciertos motivos indígenas, hispánicos y orientales, de alguna manera también definitorios de nuestra cultura.














