El conocido personaje de las calles habaneras calificado como el Caballero de París, nació en una aldea de Consagra, provincia de Lugo, en España.
Este personaje, que bien pudiera representar uno de los símbolos con que contó La Habana, cuyas calles conocieron de sus pisadas lentas e incansables y de sus fantasías, convirtió en morada propia muchos de sus lugares, como las calles Prado, 23 y 12, Infanta y San Lázaro.
Al morir su cadáver inicialmente fue depositado en el cementerio de Santiago de las Vegas. Varios años después sus restos fueron situados en la Basílica del Convento de San Francisco de Asís. Juan Manuel López LLedín, El Caballero de París, siendo muy joven emigró a La Habana y trabajó en los hoteles Telégrafo, Sevilla y Manhattan, donde se señala que lo hizo con profesionalidad.
Tiempo después acusado, injustamente, de haber cometido un robo en una casa donde laboraba de criado, cumplió prisión, y al salir de la cárcel empezó a divagar.
Su figura fue motivo de inspiración de un danzón de Antonio María Romeu, que lleva su nombre, y de un libro del doctor Luís Calzadilla Fierro, quien lo atendió en el Hospital Psiquiátrico de la Habana, donde fue recluido para recibir atención médica especializada.
También existe en la actualidad un monumento que lo refleja que está situado próximo a la entrada de la Basílica Menor de San Francisco de Asís.














