La creadora del poema dedicado al río Almendares fue la poetisa Dulce María Loynaz.
A través del tiempo el Almendares ha constituido fuente de inspiración para poetas y otros escritores cubanos que han plasmado en sus obras las características de este río y también la trascendencia que tiene para los habitantes de la capital cubana.
Conocido inicialmente por los aborígenes cubanos como Casiguaguas y después como La Chorrera, el Almendares debe su nombre actual, según el criterio de algunos investigadores, al hecho de que alrededor de 1610 el fraile Alfonso Enríquez de Almendaris solía bañarse cada día en sus frescas aguas.
La creadora de este poema al río Almendares tuvo una larga y fecunda vida y por su labor como creadora se le otorgó incluso un significativo reconocimiento por parte de España, el Premio Cervantes, y además el Premio Nacional de Literatura otorgado por Cuba.














