Enrique José Varona llegó a ser una destacada figura de la cultura y del magisterio cubano.
Fallecido en La Habana el 19 de noviembre de 1933 Varona sin dudas fue la figura más relevante del quehacer cultural cubano a fines del siglo XIX y primer tercio del XX. Fue políglota, escritor, periodista, filósofo y maestro.
Al caracterizar en una ocasión su vida él llegó a decir: “Fui un simple ciudadano consagrado a la causa de la cultura de Cuba, que es como podía ayudar a que nuestra patria viviera en paz y sosiego y levantara de día en día su nivel.”
También es suya esta frase llena de significado: “Respeta tu pensamiento; no lo prostituyas, no te hagas traición a ti mismo.”
Nacido el 13 de abril de 1849 en la actual ciudad de Camagüey en el seno de una familia ilustre se desarrolló como buen estudiante y logró graduarse de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.
Pero con independencia de los estudios formales él pudo crecer intelectualmente de forma libre al tener la posibilidad de entrar en contacto con diversas obras.
Su voluntad siempre estuvo tensa, como el arco de una flecha. Esto explica que a pesar de tener una salud precaria desde niño, se incorpora a la Guerra de los Diez Años. Pero no siempre la voluntad logra vencer todos los obstáculos que se le presentan y por eso al poco tiempo al hallarse enfermo tiene que regresar a su hogar bastante desalentado y abatido, cuestión que se agrava a partir de 1875, cuando se hacía evidente que la pujanza de la lucha comenzaba a decrecer.
Escribe entonces La hija pródiga en la que expresa la desconfianza que sentía por la revolución en aquel momento, aunque no imaginó cuanta amargura le ocasionarían esos versos ya que fueron utilizados por los enemigos de la lucha por la independencia cubana.
En 1880 se traslada hacia La Habana y comienza a impartir conferencias sobre temas filosóficos y se aproxima también a los círculos intelectuales.
Inicialmente Varona se vinculó al Partido Liberal Autonomista. En 1884 es designado Diputado a las Cortes.
Embarca hacia España y pronto regresó desilusionado. Se apartó entonces de los autonomistas y aquilata que sólo la independencia podía ser la solución completa para los problemas de Cuba.
Enrique José Varona algunos años después encontró un apoyo en José Martí el que lo calificó como flor de mármol y aunque consideraba que había errado en lo político supo calar en su naturaleza humana y lo llamó para que trabajara a su lado atendiendo que lo consideraba un hombre honesto y un patriota.
Cuando se reinicia la lucha por la independencia en 1895 Varona contribuye a su desarrollo atendiendo al periódico Patria.
Primero había colaborado como redactor y desde que Martí se traslada hacia Cuba él asume la dirección de dicha publicación.
Desde Patria fustigó tanto al régimen colonial español como a los cubanos, autonomistas o no, que actuaban en contubernio con España.
Ejerció también el magisterio así como prologó diversos libros. En los años de la década del veinte fue reconocido por la juventud universitaria cubana como su maestro por la digna actitud que mantuvo contra la dictadura machadista.














