Nacido en la calle Pocito número 71, en el barrio de Lawton, en La Habana, el seis de febrero de 1932, Camilo Cienfuegos Gorriarán, con el decursar de su breve pero fecunda existencia se convirtió en un prestigioso combatiente y dirigente de la Revolución Cubana.
Resultó calificado atendiendo a sus características y modo de actuar como la imagen del pueblo.
Desde muy joven Camilo puso de relieve el gran amor que sentía por su familia y por su Patria en sentido general.
Y esto lo reflejó primero en las cartas que escribiera a sus padres y hermanos cuando en los años de la década del cincuenta emigró hacia los Estados Unidos de América con el objetivo de tratar de encontrar un empleo mejor remunerado del que tenía en La Habana.
Algo que también evidenció en sus cartas fue su carácter alegre, jaranero.
Y esa característica de su personalidad la mantendría a través del tiempo, aún en los momentos de mayor tensión ó peligro.
Camilo igualmente supo hacer constar el gran amor que sintió por su tierra natal y esto no sólo lo demostró con palabras, sino con hechos concretos.
Al respecto hay que recordar primero su participación en manifestaciones para rendir homenaje a significativas figuras de la historia cubana, como fueron los casos de las actividades realizadas el 7 de diciembre de 1955, en el aniversario de la caída del bravío luchador independentista Antonio Maceo y la del 28 de enero de 1956, aniversario del natalicio de José Martí.
Incluso el 7 de diciembre Camilo resultó herido cuando las fuerzas del régimen dictatorial de Fulgencio Batista arremetieron contra los que participaron en la manifestación.
En 1956 tras haberse dirigido primero a los Estados Unidos de América y después a México, Camilo contactó con el grupo de combatientes revolucionarios que bajo la dirección de Fidel Castro se entrenaban para retornar a Cuba con vistas a reanudar la lucha de liberación. Fue así como participa en noviembre de 1956 en la expedición del yate Granma que salió desde el puerto mexicano de Tuxpan.
Tras su llegada a Cuba el dos de diciembre de 1956 Camilo comienza a sobresalir por sus condiciones como uno de los más relevantes combatientes de la tropa rebelde.
Algún tiempo después fue ascendido y llegó a ser uno de los Comandantes del Ejército Rebelde.
Encabezó una columna invasora que se trasladó desde la Sierra Maestra hasta la parte central de Cuba, donde también dirigió combates y batallas en forma exitosa.
Tras el triunfo de la Revolución y hasta que se produjo en octubre de 1959 su lamentable desaparición física Camilo Cienfuegos fue uno de los más prestigiosos dirigentes de la Revolución.
Habló en numerosos actos y cumplió complejas misiones, como la de enfrentar en octubre de ese año una maniobra contrarrevolucionaria en la provincia de Camagüey.
Precisamente cuando después de haber realizado un nuevo viaje a Camagüey para supervisar cómo estaba la situación emprendió el regreso hacia La Habana en una avioneta que no llegó a su destino por haber caído al mar.
Desapareció así desde el punto de vista físico quién había sido catalogado como el Señor de la vanguardia.
Pero su vida y su obra han continuado estando presente en la historia y en el quehacer cotidiano del pueblo cubano.














