Nacido el 15 de diciembre de 1868 en La Habana, Gonzalo de Quesada y Arosteguí con el decursar de su existencia llegó a ser un distinguido patriota, orador y publicista.
Cuando José Martí se hallaba trabajando en los preparativos para lograr la reanudación de la lucha por la independencia, en los años de la década del ochenta y principios del siguiente lustro en el siglo XIX, encontró en Gonzalo de Quesada uno de sus más fieles colaboradores.
Desde que era un adolescente él había conocido a Martí en un acto en Nueva York el 10 de octubre de 1889.
Gonzalo precisamente fue quién lo presentó para que hablara en el acto que se celebraba para conmemorar el aniversario del inicio de la guerra por la independencia y resultó ser el que lo calificó por primera vez Apóstol.
A partir de ese momento se inició una relación entre ellos basada en una lealtad a toda prueba.
Gonzalo le presta a Martí todo tipo de servicios para la causa revolucionaria. Martí lo acogió, por el talento, capacidad y seriedad, como un alumno predilecto y le imparte sus enseñanzas revolucionarias.
Graduado de abogado en 1891 formó parte después del consejo de redacción del periódico Patria y también se desempeñó como Secretario del Partido Revolucionario Cubano.
Al marcharse Martí de Nueva York en 1895 para trasladarse hacia Cuba con el objetivo de dar su contribución al desarrollo de la guerra que ya estaba muy pronto su reinicio, él le confía a Gonzalo todas las gestiones para seguir prestando ayuda material a la lucha independentista, como el envío de expediciones armadas y la realización de la propaganda necesaria.
De hecho se queda como Encargado de Negocios de la República en Armas para servirla en lo que pudiera hacer falta para su sostenimiento.
Fue a Gonzalo de Quesada quién Martí en una carta fechada el primero de abril de 1895, le hace depositario de sus libros, trabajos y otros materiales suyos.
Tras concluir la guerra en 1898 él fue miembro de la Convención Constituyente que redactó la Constitución de 1901.
Después fue primer Ministro Plenipotenciario de Cuba en Estados Unidos, desde cuyo cargo negoció el Tratado que reconoció la plena soberanía de Cuba sobre la Isla de Pinos conocido como el Tratado Hay-Quesada, firmado el 2 de marzo de 1904.
Fue delegado de Cuba a varias Conferencias Panamericanas y a la Segunda Conferencia de la Paz y desempeñó las funciones de Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de Cuba en Alemania desde 1910 hasta que se produjo allí su fallecimiento el dos de marzo de 1915.
Su cadáver no pudo ser trasladado a Cuba por estarse desarrollando la primera guerra mundial.
Fue embalsamado en la cripta de la Iglesia de Santa Eduviges, en Berlín, y conservado en ese lugar hasta su traslado para La Habana donde hoy descansan sus restos en la necrópolis de Colón
Gonzalo de Quesada y Aróstegui realizó una encomiable labor en la conservación y publicación inicial de las Obras Completas de José Martí. Logró editar 14 volúmenes y el 15 se publicó varios años después de su fallecimiento.
En el primer volumen publicado en Washington en 1900, en el prólogo, detalló: “Empeñado en la labor de hacer Patria –por la que sangró y murió el Maestro- ha faltado tiempo para realizar una promesa de reunir sus obras literarias, cumplir con sus últimos deseos y así corresponder a su noble confianza. En el quinto aniversario de su consagración heroica se publican estas páginas –a manera de guía para posteriores y más perdurables ediciones- como primera piedra del monumento que le ha de levantar mi admiración y mi gratitud.”














