Catalogada como Monumento Natal la modesta casa de dos plantas situada en la entonces calle Paula 41, hoy identificada como Leonor Pérez y con el número 314, en La Habana Vieja, fue donde nació José Julián Martí y Pérez el 28 de enero de 1853.
En esta casa de La Habana Vieja que fue construida presumiblemente en el período inicial del siglo XIX vivió Martí durante varios años.
Los padres de Martí, tras contraer matrimonio el 7 de febrero de 1852 comenzaron a habitar la planta alta de esta edificación de típico estilo colonial del siglo XVIII y allí residieron hasta 1856 en que se mudaron hacia otro lugar. El matrimonio compartió la vivienda con el teniente de Artillería de la Real Fortaleza de La Cabaña Juan Martín y Navarro, primo hermano del padre de Martí.
José Martí nació en la habitación de la planta alta que da a la calle de Paula. En el pequeño patio interior del inmueble aprendió después a caminar y realizó sus primeros juegos infantiles.
Un lustro después de la muerte de Martí, exactamente en julio de 1900, la Asociación “Por Martí” previó la adquisición, mediante subvención popular, de la casa natal del destacado luchador y esto se logró en diciembre de 1901.
A partir de entonces la vivienda le fue entregada en calidad de usufructo a la madre de Martí, quien vivió allí hasta que se produjo su deceso en 1907.
En 1925 la casa natal fue convertida en museo, pero durante años hubo en este lugar una exposición iconográfica de objetos ajenos a Martí, y en las vitrinas billetes de un peso que contenían su imagen.
También durante años la casa-museo se mantuvo en estado bastante deplorable debido a que los gobernantes concedieron créditos irrisorios para su reparación y mantenimiento.
Posterior a la victoria revolucionaria de 1959 este inmueble fue restaurado y se creó entonces un verdadero museo que abrió sus puertas al público el 28 de enero de 1963.
En este museo se encuentran múltiples objetos y fotos relacionados con la vida de Martí, algunas de sus obras, así como también la Orden que lleva su nombre y una copia del poema suyo titulado A los espacios. Tanto la Orden como el poema fueron llevados al cosmos por el cubano Arnaldo Tamayo Méndez durante el vuelo conjunto soviético-cubano realizado entre el 18 y el 26 de septiembre de 1980.
Anualmente millares de visitantes, entre ellos una gran cantidad de escolares, acuden a este museo para conocer aspectos de la vida y obra de quien se consagró a la causa de la independencia de Cuba y murió combatiendo por este noble objetivo.
José Martí, en sus cartas, poemas, trabajos periodísticos y discursos hizo referencia en varias ocasiones al significado que le atribuyera a su vida. Precisamente en una carta dirigida a su madre, fechada el 15 de mayo de 1894, patentizó un concepto lleno de simbolismo: “Pero mientras haya obra que hacer, un hombre entero no tiene derecho a reposar, Preste cada hombre, sin que nadie lo regañe, el servicio que lleve en sí.” Y añadió también en la citada misiva, al comentar acerca de su existencia comprometida con el ideal supremo de ver a su patria libre del yugo colonial español: “Mi porvenir es como la luz del carbón blanco, que se quema él, para iluminar alrededor. Siento que jamás acabarán mis luchas.”














