Durante su juventud perteneció a la organización Joven Cuba en la cual llegó a ocupar importantes responsabilidades.
Tras graduarse de abogado alcanzó una buena posición económica y cultivó relaciones estrechas con importantes miembros de la oligarquía cubana. Sin embargo, se acercó a los jóvenes de la Generación del Centenario y se integró al Movimiento 26 de Julio, dirigido por Fidel Castro, en el que cumplió importantes misiones en Cuba y el exterior.
Fue Ministro de la Presidencia tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 y, posteriormente, Secretario del Consejo de Ministros de la República de Cuba.
Fue autor de varias obras de carácter histórico–testimonial sobre los primeros años de la Revolución cubana.














