Considerada por el obispo Juan José Díaz de Espada, el 12 de febrero de 1812, como la Catedral de los Campos de Cuba la Iglesia Parroquial de Santa María del Rosario fue declarada Monumento Nacional en 1946 y se le ratificó tal categoría en el año 1987. Posee valores arquitectónicos auténticamente conservados.
Resultó fundada en 1733. Entonces la edificación era de madera. Su construcción, de cantera y teja, y en sustitución de la primitiva capilla de madera, se sitúa entre 1760 y 1766, cuando se erige en Parroquia.
Esta iglesia es una de las mayores reliquias del patrimonio cultural del municipio Cotorro, en La Habana.
Se halla ubicada en el centro histórico del barrio ó poblado del Cotorro, la “Ciudad Diminuta” –como la llamara José María Chacón y Calvo, bibliófilo, crítico, ensayista, historiador, periodista, profesor, diplomático y un gran animador cultural.
Su monumentalidad resulta, a todas luces, gigantesca con relación al resto del paisaje urbanístico. Es uno de los ejemplos más interesantes de barroco criollo en Cuba.
Sus archivos son un verdadero tesoro; también sus catacumbas.
En los paños laterales bajos y los tres altos, así como las pechinas del crucero, pueden admirarse pinturas de santos atribuidas al pintor Nicolás de la Escalera, y que se catalogan como imprescindibles en la historia de la pintura cubana.
Una de ellas tiene el especial mérito pictórico – histórico de representar, por primera vez dentro de una iglesia, la figura de un negro esclavo.
El altar mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María del Rosario es un verdadero monumento del arte colonial y está considerado como único en Cuba. Es de proporciones gigantescas: 10 metros de ancho por 15 de alto, y se halla enclavado en un hermoso presbiterio, cuyo piso original era de mármol.
Con 55 metros de largo por 25 metros de ancho, la nave crucero atesora once altares, de los cuales son de estilo churrigueresco, labrados en cedro imitando el mármol y con dorados de oro de 22 quilates.
Han visitado esta iglesia ilustres personalidades, entre ellos Alejo Carpentier quien contrajo allí nupcias con Lilia Esteban el 26 de mayo de 1941.
Con antelación él escribió un artículo que tituló "Misa del Gallo en Santa María del Rosario", publicado en Tiempo Nuevo, en 1940 en el que señaló: "Las palmas cimbrean sobre el añoso tejado del santuario y la vegetación casi tropical invade sus techumbres estriadas de musgo…”.
También comentó: “En el fondo, el altar mayor –una de la maravillas de la talla colonial criolla- luce sus columnas salomónicas recubiertas de oro, sus hojas de acanto entretejidas, sus guirnaldas barrocas.”
Y agregó: “En vitrinas con cristales fragmentados –en aquellos tiempos no se fundían grandes piezas- los santos de catadura española sonríen o lloran sus miserias acreedoras de la eterna beatitud. La cúpula del ábside muestra su prodigioso trabajo de vigas entrelazadas…"
Por más de dos siglos y medio, la Iglesia Parroquial de Santa María del Rosario ha sido testigo de incontables hechos históricos y culturales. Su atrio ha servido de escenario a diferentes manifestaciones artísticas.














