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PARQUE Y MONUMENTO A FRANCISCO ALBEAR Y LARA

En la calle Monserrate entre Obispo y O´Reilly, en La Habana Vieja, se puede apreciar un parque y un monumento dedicado a rendir homenaje al ingeniero militar Francisco de Albear y Lara, creador del proyecto y director del canal de abastecimiento de agua de La Habana, que resultó ser la obra ingenieril más importante realizada en Cuba en el siglo XIX.

La escultura que refleja a Francisco de Albear, elaborada en Italia, a tamaño natural y en mármol de Carrara, fue creada por el escultor cubano José de Villalta y Saavedra, en 1893, y resultó inaugurada el 15 de marzo de 1895.

El nacimiento de Francisco de Albear y Lara se produjo en la fortaleza del Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, el 11 de enero de 1816.

Realizó estudios en el colegio de Don José María Valenzuela y después ingresó en el ejército.

Se graduó de ingeniero y viajó a Europa con una beca del gobierno español para realizar estudios relacionados con su carrera en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania e Inglaterra. Llegó al alcanzar el grado de Teniente Coronel.

Fue miembro, vicepresidente y presidente por sustitución de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

De Albear se propuso dotar a La Habana del agua que necesitaba de manera suficiente y potable, mediante la construcción de un acueducto que llevaría por un canal las aguas de los manantiales de Vento hasta distintas partes de la ciudad.  

Tras la aprobación de su elogiado proyecto, las obras comenzaron el 28 de noviembre de 1858 y se concluyeron en 1893.

Se le denominó entonces Acueducto de Isabel II, hasta que en los inicios del siglo XX fue  nombrado Acueducto de Albear en honor a su creador.

Ésta es una grandiosa obra de ingeniería  cuyo proyecto obtuvo medalla de oro en la exposición de París de 1878 y a Don Francisco de Albear, constructor de la obra magna, se le proclamó el más grande benefactor de la ciudad de La Habana.

Él además tuvo a su cargo la proyección y dirección de otras importantes obras públicas en Cuba.

Precisamente como reconocimiento a su fructífera labor desde hace varios decenios en la calzada de Monserrate, donde terminan las calles de Obispo y O'Reilly, en La Habana Vieja, se encuentra la pequeña plaza  en cuyo centro se halla el monumento  de Don Francisco de Albear y Lara.

Este  bello monumento diseñado en mármol blanco está inmerso en una fuente con surtidores de agua clara, precedido de una bella mujer que simboliza a la ciudad de La Habana  llevando el  escudo de ésta en el pecho.

Resultó inaugurado poco tiempo después de la muerte de Albear y se afirma que marca un hito entre la antigua y la nueva ciudad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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