(Entrevista a Carlos Gattorno, Director General del Proyecto Marabana-Maracuba)
Texto: Alejandra Brito Blanco
Fotos: Pablo González López
El próximo 10 de noviembre las calles capitalinas vibrarán con el paso de amantes del atletismo, en la trigésimo tercera edición Marabana. La cita internacional homenajea en esta ocasión el aniversario fundacional de La Habana. Agrupará alrededor de 4500 participantes cubanos y foráneos.
“Contamos con cifras altamente significativas, no vistas anteriormente en eventos deportivos. Solo las superan programas multidisciplinarios como los Juegos Panamericanos”, explica Carlos Gattorno Correa, director general y fundador del proyecto.
La popular carrera entrelaza actividad física, cultura e Historia patria, en una sinergia propia del carácter del habanero. Además de promover estilos de vida saludables, propone un paseo por el devenir nacional. La fiesta de los andarines también abre las puertas en franca invitación a conocer la autóctona silueta de la ciudad de José Martí. Gattorno Correa comenta acerca de las particularidades del certamen y el profundo vínculo con aspectos de la identidad local.
Explíquenos qué caracteriza a Marabana 2019.
La 33 edición estará dedicada al 500 aniversario de la villa de San Cristóbal. Siempre hemos saludado la celebración y su arribo a la categoría de Ciudad Maravilla. También el 19 de noviembre acontece el Día de la Cultura Física y el Deporte. En tal contexto, Marabana y el preámbulo, Maracuba, representan las actividades de mayor masividad en Cuba, dentro del programa por la notable fecha.
El convite del 10 de noviembre exige gran entrenamiento. Abarca pruebas de 10, 21 y 42 kilómetros, estos dos últimos, la media maratón y el maratón respectivamente. Los asistentes oscilan desde los 17 años, la categoría inferior, hasta la máster, de mayores de 70 años, entre los cuales me incluyo.
En el presente año también se cumplen 115 años del cuarto puesto alcanzado por Felix “el Andarín” Carvajal, los Juegos Olímpicos de San Luis 1904, en Estados Unidos. Carvajal, habanero, maratonista y cartero, también fungió de correo mambí durante las guerras de independencia, aspecto insuficientemente resaltado. Todos sabemos la importancia del puesto en aquella época, las grandes distancias recorridas para la entrega de un mensaje y la confianza depositada en los seleccionados.
¿Cómo seleccionan a los voluntarios?
En todas las carreras preparatorias van ganando el espacio por la seriedad y el sacrificio, porque las competiciones ocurren durante sábados, domingos y días feriados. Quienes amen el trabajo lo evidencian allí. Lleva una etapa de superación, en dependencia de las actividades específicas. Comienzan a trabajar en febrero, marzo, abril. Algunos llevan años con el sistema Marabana─Maracuba. La presencia de voluntarios en las intersecciones de las calles reviste vital importancia. Tanto valor ostenta el más encumbrado y capacitado de los técnicos como los voluntarios, quienes cuidan la salud de los andarines.
¿Por qué cambia el punto de arranque hacia el Parque Central?
En Prado, la zona de salida tradicional, acaecen obras constructivas. Escogimos el Parque Central por la relevancia patrimonial. En el lugar no solo está la estatua del Apóstol de Cuba, el Martí orador, también ha tenido mucha relación con la cultura física. Por ejemplo, al Andarín Carvajal fue portero del Hotel Inglaterra.
Antes de la arrancada, a las 6:00 am, cadetes de la Academia Naval Granma y personajes de la ciudad colocarán una ofrenda floral al Héroe Nacional, en contraposición a la profanación del monumento por marines estadounidenses. El corto espectáculo posterior relacionará el folclor afrocubano y el campesino.
A las 6:29 am, los voluntarios cercanos al área y los presentes de otras naciones sonarán silbatos en honor al Andarín Carvajal durante un minuto seguido. Él, cartero al fin, corría pitando con el pequeño instrumento. Así lo homenajearemos. La campana de arrancada repicará a las 6:30 de la mañana. Cuba, única en el mundo, utiliza una campana con este fin, en permanente homenaje al inicio de nuestras guerras de la independencia en 1868 en la Demajagua. Y cuánto simbolismo no emana que resuene a la sombra de la efigie de Martí.
Marabana constituye un recorrido por la Historia de Cuba. Saldrán en el por la Avenida de las Misiones. Primero encontrarán el yate Granma, portador de la Generación del Centenario. Luego, el antiguo Palacio Presidencial, escenario de uno de los hechos históricos más importantes de la lucha estudiantil cubana. Al pasar por el Parque 13 de marzo apreciarán la estatua ecuestre inspirada en la dramática caída en combate del más universal de los cubanos. Además, en los años de presidio, él atravesaba todos los días la explanada en dirección a la muralla cargando su billete para recibir los alimentos de la jornada laboral.
A continuación figura la otrora Cárcel de La Habana, y después, el Monumento a los Estudiantes de Medicina. Por Malecón, pasarán a menos de 300 metros de la Fragua Martiana y toparán con el Torreón de la Chorrera, casa de botes de la universidad donde entrenaba Julio Antonio Mella. Allí efectuó las primeras convocatorias para la formación de la Federación de Estudiantes Universitarios.
Después de transitar por Calzada hasta llegar a 12, arribamos a 23 y 12. El punto citadino acogió la Declaración del Carácter Socialista de la Revolución, hecho sumamente importante. El trayecto continúa por la Avenida 26 hasta la Ciudad Deportiva y sigue el circuito por Rancho Boyeros. Ahí encontramos al Martí pensador de la Plaza de la Revolución, cuarto tras los ubicados en el sitio de partida, la estatua ecuestre y la de la tribuna antimperialista. El centenario hogar de Martí, posee un simbolismo impresionante.
Yo soy martiano, porque soy fidelista. Nunca olvidó a ese Martí de mi humilde escuelita, allá en la antigua provincia de las Villas. Tampoco abandono los Versos Sencillos que leí cuando cursaba la primaria. Dice el eslogan, esta es la capital de todos los cubanos, y yo soy otro de esos cubanos.
¿Va a desfilar en el encuentro?
Adelanté mi compromiso. Trabajo frente a numerosas medidas organizativas y logísticas. Por tanto, competí el día 10 de octubre. Así cumplo con el equipo, mi familia y mi médico. Alcancé la clasificación oficial. En lo personal, considero que el primer ejemplo lo debo dar yo. Además, todo mi entrenamiento lo subo las redes, con el objetivo intercambiar con todos. Forma parte de la socialización. Compites contra ti mismo. Si tu compañero no alcanza a coger el agua, le brindas de la tuya; si se siente mal, el de al lado le presta ayuda primero. Ese reflejo netamente social, de solidaridad, de amistad, de compañerismo entre todos los maratonistas se pone de manifiesto en el deporte.
¿Ya terminaron las suscripciones?
Las inscripciones online ya cerraron. Requerimos tiempo para fabricar los dorsales. Pasamos a la opción presencial. Quienes viajen a Cuba con la intención de presentarse tendrá la participación asegurada. Muchos vienen en el último momento desde muy lejos para integrar la gran festividad del maratón cubano y se comunican con nosotros. Los competidores foráneos podrán recoger sus dorsales en el hotel Parque Central, sede del acontecimiento.
¿Y en caso de los cubanos?
Repartiremos los dorsales de todos los clasificados a partir el 4 de noviembre en las oficinas del proyecto Marabana─Maracuba, en la Ciudad Deportiva. En dependencia de los cupos disponibles, se aceptan otras personas. Nadie pronostica la incorporación individual. Gracias a las clasificatorias definimos el número de individuos y recursos necesarios, el chip del cronometraje, la logística, los servicios médicos, la cantidad de voluntarios... Además, la clasificación significa una prueba de aptitud. Demuestra la capacidad de transitar largas distancias sin riesgos para la salud o la vida. Lo digo por experiencia, porque lo hago diariamente. También concedo gran importancia a la realización del chequeo médico, al cual se someten los atletas tanto en áreas de atención primaria como en las instituciones especializadas del deporte.
Cubanos y visitantes tendrán la oportunidad de confraternizar en Maracuba y en la comida maratoniana, el sábado 9 en el Estadio Latinoamericano. Allí conversan, comparten experiencias. Todos reciben el mismo tratamiento. Nuestro programa inclusivo excluye discriminación por ideas, religiones, tendencias políticas. Tiene filiación masiva, de pueblo.
Destaca el simbolismo de los homenajes, hasta del propio trayecto. ¿Cómo usted califica la influencia de esto en la identidad provincial?
Los maratones en todo el mundo simbolizan una fiesta de pueblo, para los corredores y animadores a los largo de todo el circuito. La trascendencia reside en el intercambio, sobre todo de los extranjeros, con apoyo del pueblo capitalino. Pueden demostrarles amor y esa fraternidad patrimonio de cubano. Reafirman la urbe como real y maravillosa. Los habitantes se sienten anfitriones de un evento de gran magnitud. Muchas veces pasa por enfrente de su casa, al alcance de la mano. La competencia comprende muchas horas de desarrollo. Da tiempo suficiente a reanimarlos, ponerles música, sacar una bandera cubana. Eso queremos: recibir el soporte de cada vecino y cederista, para ver las calles limpias y recogidas; favorecer la imagen de una Habana en plena labor de hacerla más bella y solidaria.
















