Por: Víctor Pérez-Galdós Ortiz
Nacido el 6 de febrero de 1932, en el barrio de Lawton, en el actual municipio Diez de Octubre, en La Habana, Camilo Cienfuegos Gorriarán con el decursar de su existencia se convirtió en un prestigioso combatiente y dirigente de la Revolución Cubana.
En la capital cubana transcurrió su infancia y juventud. En esta ciudad cursó sus estudios primarios y de la enseñanza media e incluso estudió, aunque por poco tiempo, en la escuela de artes.
También en La Habana empezó a trabajar, en la sastrería El Arte,
Desde muy joven puso de relieve el gran amor que sentía por su familia y por su Patria en sentido general.
Y esto lo reflejó primero en las cartas que escribió a sus padres y hermanos cuando, en los años de la década del 50, emigró hacia los Estados Unidos de América con el objetivo de tratar de encontrar un empleo mejor remunerado del que tenía en la capital cubana.
Algo que también evidenció en sus misivas fue su carácter alegre, jaranero.
Y esa característica de su personalidad la mantendría a través del tiempo, aún en los momentos de mayor tensión o peligro.
Camilo igualmente supo hacer constar el gran amor que sintió por su tierra natal y esto no sólo lo demostró con palabras, sino con hechos concretos.
Al respecto hay que recordar, primero, su participación en manifestaciones para rendir homenaje a significativas figuras de la historia cubana, como fueron los casos de las actividades realizadas en La Habana, el 7 de diciembre de 1955, en el aniversario de la caída del bravío luchador independentista Antonio Maceo, y la del 28 de enero de 1956, aniversario 103 del natalicio de José Martí.
Incluso el 7 de diciembre, Camilo resultó herido cuando las fuerzas del régimen dictatorial de Fulgencio Batista arremetieron contra los que participaron en la manifestación.
Camilo Cienfuegos salió de Cuba en 1956. Se dirigió primero hacia el territorio estadounidense y después a México.
En dicho país logró contactar con el grupo de combatientes revolucionarios que, bajo la dirección de Fidel Castro, se entrenaban para retornar a Cuba con vistas a reanudar la lucha de liberación.
Fue así como, el 25 de noviembre de 1956, formó parte de los 82 expedicionarios que salieron en el yate Granma desde el puerto mexicano de Tuxpan.
Tres días después de haber llegado, el dos de diciembre, a la zona suroriental de Cuba, en Alegría de Pío tuvo que enfrentar el ataque sorpresivo de los soldados de la dictadura, lo cual provocó la dispersión de los combatientes rebeldes.
Él, en unión de un pequeño grupo de expedicionarios dirigidos por Juan Almeida, logró eludir la persecución que se desató sobre ellos y algo más de 15 días después se logró reencontrar con Fidel.
Pronto Camilo comienza a sobresalir por sus condiciones como uno de los más relevantes combatientes de la tropa rebelde.
Algún tiempo después fue ascendido y llegó a ser uno de los Comandantes del Ejército Rebelde.
Entre mediados de agosto, y la primera quincena de octubre, de 1958, encabezó una columna invasora que se trasladó desde la Sierra Maestra hasta la parte central de Cuba, donde también dirigió combates y batallas en forma exitosa, entre ellas la llevada a cabo en el poblado de Yaguajay, en la etapa final de diciembre de ese año.
En la madrugada del primero de enero de 1959 se produjo la fuga del dictador Fulgencio Batista y entonces elementos reaccionarios desencadenaron una maniobra para tratar de controlar el poder y evitar que se produjera el triunfo de la Revolución.
Ante esa situación Fidel que se hallaba cerca de Palma Soriano dirigiendo las operaciones encaminadas a ocupar la ciudad de Santiago de Cuba de inmediato reacciona y ordena que los combatientes rebeldes mantengan en todo el territorio
nacional la ofensiva y de manera específica encarga a los Comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, que se encontraban en la entonces provincia de Las Villas que se trasladasen de inmediato hacia La Habana con el objetivo de controlar las principales instalaciones militares.
Camilo llegó a La Habana en dos de enero e instaló su comandancia en el Campamento Militar de Columbia.
Varios días después, el 8 exactamente, llega la Caravana de la Libertad a La Habana con Fidel al frente. Camilo acompaña a Fidel en el gran recorrido que se realiza a través de las principales avenidas y calles de la capital cubana y que culmina precisamente en el campamento de Columbia.
Fidel, al establecer un emotivo dialogo con millares de habaneros que se dieron cita en ese lugar, al igual que había ocurrido a través de las vías por donde transitó la Caravana de la Libertad, pronuncia un significativo discurso y, en un momento, se vira hacia Camilo y le pregunta: “Voy bien, Camilo”.
Sin que mediase una palabra, pero con la sonrisa que le caracterizaba, Camilo simbólicamente hablando le da respuesta a Fidel.
Tras el triunfo de la Revolución, y hasta que se produjo, el 28 de octubre de ese año, su lamentable desaparición física, Camilo Cienfuegos fue uno de los más prestigiosos dirigentes.
Habló en numerosos actos y cumplió complejas misiones, como la de enfrentar, en octubre de ese año, una maniobra contrarrevolucionaria en la provincia de Camagüey.
El 26 de octubre de 1959 pronunció Camsu último discurso ante el pueblo de Cuba en un acto efectuado en La Habana frente a la terraza norte del entonces Palacio Presidencial.
Varios días antes, el 21, avionetas tripuladas por elementos contrarrevolucionarios que habían partido desde el territorio estadounidense atacaron a la capital cubana y en el acto, efectuado el día 26, tanto Fidel como Camilo y otros dirigentes de la Revolución hablaron, y condenaron ese vandálico hecho.
Durante su intervención, Camilo recordó un fragmento del poema de Bonifacio Byrne dedicado al simbolismo de la bandera cubana y resaltó al respecto:
“Si desecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día...
¡nuestros muertos, alzando los brazos
la sabrán defender todavía!”
En su breve, pero emotivo discurso, también resaltó la firmeza del pueblo cubano ante las amenazas y agresiones al asegurar: “De rodillas, de rodillas nos pondremos una vez, y una vez inclinaremos nuestra frente y será el día que lleguemos a la tierra cubana que guarda veinte mil cubanos, para decirles: ¡Hermanos, la Revolución está hecha, Vuestra sangre no corrió en balde!”
Dos días después volvió a viajar a la ciudad de Camagüey para comprobar cómo estaba la situación en esa provincia y al realizar el retorno hacia La Habana se produjo su desaparición física al caer la avioneta en que viajaba hacia el mar.
Durante muchos días en el país se produjo una intensa búsqueda para tratar de encontrar a Camilo.
El 12 de noviembre de 1959 Fidel realizó una intervención especial a través de la televisión aseguró al hacer referencia a cómo Camilo continuaría siendo fuente de inspiración y enseñanza para el pueblo cubano: “… soy de los que creo que los verdaderos valores están en el pueblo y que del pueblo surgen los jefes, surgen los líderes y surgen los héroes; y en estos momentos, cuando nosotros nos vemos privados del compañero Camilo Cienfuegos, nuestro consuelo es pensar que en el pueblo podemos encontrar a lo largo de la lucha compañeros como él, y ese es el motivo para sentir nosotros una compensación, en medio de esa pérdida tan irreparable que ha significado él, tanto desde el punto de vista afectivo para todos nosotros como desde el punto de vista revolucionario, como en todos los órdenes; pero nosotros seguimos adelante, seguimos adelante buscando hombres, con los que nos quedan, con los que surjan, y si nuevos compañeros tenemos que caer, con los que surjan seguimos esta lucha, porque lo que importa es la continuidad del pueblo, y lo que importa es la continuidad de las naciones; y en definitiva, los hombres tenemos que sacrificarnos para que los pueblos perduren.”
Desde 1960, en ocasión de cumplirse el primer aniversario de la desaparición física del Comandante Camilo Cienfuegos, comenzó a rendírsele homenaje tanto en La Habana como en otras partes del territorio cubano echando flores al mar, así como los ríos y arroyos cada 28 de octubre.
Y entre las actividades realizadas en La Habana en esa fecha, desde la Plaza de la Revolución “José Martí”, sale una manifestación integrada por miembros de las fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, que son como dijera Camilo el pueblo uniformado, que se dirige hasta la Avenida del Malecón para depositar ramos de flores en el mar.
Al cumplirse el aniversario 60 de la desaparición física la capital cubana volverá a rendirle un gran homenaje a este habanero por excelencia que, con su sencillez, modo de actuar y su grado de compromiso con el pueblo y la Revolución, llegó a ser calificado como el Señor de la Vanguardia, el Héroe de Yaguajay, el hombre de las mil anécdotas y como Iimagen del pueblo.















