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Estudiantes habaneros reflexionan sobre valores III

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Planeta Farolero

Por: Luis Daniel Leyva Poyeaux

Estudiante de Comunicación Social- CPE- 2do año - Grupo1

1ro de abril 2019

 

Cuando uno decide organizar su cuarto siempre encuentra memorias del pasado, similar a cuando intentas organizar la carpeta de música en la computadora y escuchas esa canción que te recuerda a un amigo, o a un familiar que ya no ves hace mucho. O simplemente te descubres a ti mismo unos años antes, cuando te gustaban otras cosas y tenías hormigas en la cabeza, todos los niños tienen pequeñas hormigas en la cabeza, por eso son tan inquietos. Quizás en ese momento aparezca algún primito de 13 o 14 años (con sus hormigas) que calurosamente te lance un -¡primo, qué cheo!-. Pues, desempolvando mis libros, que son como viejos amigos míos, me sucedió algo como lo que describía antes. Encontré un título que no veía hace tiempo, ese que me enseñó desde niño, o más bien, nos enseñó, que “lo esencial es invisible a los ojos”. Cada uno de nosotros hojeó en algún momento de sus vidas, o afortunadamente en varios, las páginas del libro de aquel pequeño príncipe que podía ver el elefante dentro de la boa donde otros solo veían un sombrero. Nos divirtió con su andar por los “planetas”, nos deleitó con su fiel amor por su rosa y su gran curiosidad por todo lo que le rodeaba.

Hoy lo releo y es otro libro, ya no se trata de un niño que se encuentra a un piloto en el desierto y le habla de su planeta y de su rosa y de sus volcanes inactivos. Es un libro que te hace pensar en los valores humanos, en lo complicado que se vuelve el mundo cuando ya dejas de ser niño y comienzas a desaprender la curiosidad, el don de apreciar lo más insignificante, la manía de aprender cosas nuevas. Hoy en día, irónicamente, los valores están de moda y no porque abunden mucho, sino todo lo contrario. Siempre han estado ahí, en cambio, ahora escuchamos esa palabra y parece que la hemos percibido más veces de lo que quisiéramos, con una especial y necesaria intensidad. Así vemos que por todas partes llueven los discursos, promociones televisivas, artículos en la prensa escrita y digital sobre la “formación de valores”, el “rescate de los valores”, la “crisis de valores”, -¿a qué se debe esto?- Pienso mientras me leo el capítulo V sobre el drama de los baobabs. Nos hemos percatado de lo necesitados que andamos de los valores en nuestra sociedad y nuestra vida, ya que vivimos en un mundo cuyo dinamismo y constante cambio va camino de la deshumanización del ser, si no aprendemos a quitar esas malas hierbas que a veces crecen y crecen hasta convertirse en obstáculos que impiden que crezcan las buenas semillas.

Se habla de una crisis de valores y se increpa a la juventud, ¿será la juventud el problema o la solución? ¿No será acaso que se está cambiando en cuanto a maneras de percibir? Lo cierto es que el mundo va cambiando, y con él la gente, el ser humano y estos grandes procesos de cambio necesitan aires juveniles. Las nuevas dinámicas de la sociedad implican un desapego de las viejas costumbres, lo nuevo niega lo viejo, no por despreciarlo ni desacreditarlo, sino por buscar nuevas maneras de mostrarlo, adaptarlo, transformarlo. Este cambio genera una ruptura que es la piedra angular de la necesidad de reinventar la educación de las nuevas generaciones, en cuanto a las buenas maneras, la moral y la ética social; todo ello en un mundo donde se impone la cultura de lo visual, lo tangible, donde es más importante lo que se puede ver y tener que aquello que, cual acción en el tiempo, es efímero. Y es un problema este el de la visibilidad, los valores por sí mismos no se ven, pueden hacerse notar y es un placer cuando sucede, pero solo se pueden ver valores cuando se poseen, aunque no se practiquen, es una experiencia compartida. Quién no aprecia un buen gesto es porque lo desconoce incluso en sí mismo.

“Pero los ojos no siempre ven, hay que buscar con el corazón”

Generosidad, humildad, solidaridad, perdón, lealtad, libertad, justicia, responsabilidad, respeto, amor, gratitud, sencillez, sensibilidad, son solo ejemplos de las luces que guían los actuales esfuerzos por formar hombres y mujeres de bien. Como bien dice Fito Páez “¿Quién dijo que todo está perdido?” siempre hay alguien que viene para ofrecerte su corazón y su sabiduría. Existen muchos principitos y príncipes y princesas, personas con una sensibilidad extraordinaria que les permite entregarse a la vida, practicar los valores en armonía y ser felices.

Ya voy llegando al final del libro, es una lectura tan satisfactoria que cuando menos lo imaginas ya has llegado a las últimas páginas. Entonces pienso y me imagino un principito ya no tan “principito”, un príncipe, y me pregunto si aún cuidará de su rosa, si la amará de la misma manera, si la regará todos los días y mirará más sus actos que sus palabras. Me pregunto si continuará cortando los baobabs, o si sacará cuentas, o si estará en algún planeta pidiendo “Likes”, o si estará bebiendo aunque no se acuerde por qué. Bien podría ser farolero encendiendo luces a cada minuto para sí mismo, o quizás ande encendiendo luceros en el cielo esperando que alguien desprenda la mirada del móvil y haga suya una estrella.

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Un saludo y mi agradecimiento a todos los que se han tomado el tiempo de reencontrarse con este personaje de nuestra infancia a través de mis letras. Me place muchísimo que les haya gustado y me inspira a producir otras ideas. Muchas gracias por sus comentarios. Espero poder ofrecerles algo más en otra ocasión. Envío un saludo especial a los colegas de mi Grupo 1 de 2do año en Comunicación Social y a nuestra profesora de Comunicación y Educación, Isabel, por otorgarnos la oportunidad y el honor de participar de este proyecto por el 500 Aniversario de la fundación de La Habana. Salud!!!

Felicidades para el Principe que fue capaz de escribir tan bello articulo Creo que esta es la mejor forma de hablar de valores para que se interesen por el tema

Muchas gracias por mostrarnos que siempre hay un enfoque diferente para abordar cualquier tema, se requiere una sensibilidad especial para convertir lo que pudiera haber sido otro de los tantos textos sobre los valores en algo especial, que nos haga recordar todas esas sensaciones de cuando leíamos El Principito. Es bueno saber que aún quedan personas, sobre todo jóvenes, que se preocupan por estas cosas. Muchas felicidades por tu artículo.

Muy emotivo, muy acertado, y sobre todo lleno de imágenes increíbles. Ciertamente es un libro fascinante. Uno de mis preferidos. No pocas veces lo he leído y siempre me recuerda qué debería esperar de nosotros el mundo. La edad de oro sería un complemento perfecto. Y el oro de la edad, basado en el de Martí, el cierre perfecto. Lo recomiendo

¡Bravo, Luisito! Hay que conmover para convencer y sin dudas lo has logrado. Si decides acometer una campaña de “valoreros”, “encendiendo” valores, sin importar cuantos “se apaguen”; cuenta conmigo, estoy a la orden. “FELICITACIONES” Barbarito Osmani, CPE, Com. Soc., 2do año, grupo #1.

Leer y volver a leer El Principito, nos remonta a buscar lo esencial en cada uno de nosotros, nos vamos redescubriendo un poquito más. Esos valores universales en nuestra sociedad no han desaparacido, sino están dormidos y si ponemos en práctica o que que soo se ve con el corazón podemos contribuir a convertirnos en Personitas Gigantes

Muy buena la expectativa desde el punto de vista de valores a sido un buen momento de pensar en todo lo escrito y de mi parte decir gracias por este escrito Luis Daniel.

Generosidad, humildad, solidaridad, perdón, lealtad, libertad, justicia, responsabilidad, respeto, amor, gratitud, sencillez, sensibilidad...son valores que realmente se han deteriorado en la juventud actual, pero la buena noticia es que no todo está perdido... Aún existen muchos jóvenes que siguen cultivando estos preciados valores en sus vidas... Aún existe un remanente de Jóvenes, capaces de impactar a otros jóvenes que necesitan un despertar en cuanto al cultivo de valores.

Muy cierto lo q nos relata el autor, de una manera sencilla nos hace reflexionar acerca de la perdida de los valores actuales en nuestra sociedad.

Increíble idea para abordar un tema tan importante. No todos lo entenderán tan fácilmente ni estarán de acuerdo,quizás porque se ven reflejados...quién sabe. Sin embargo,ha sido un verdadero placer poder leer un texto tan asequible a la vez que profundo.

Que lindo detalle envuelto en poesía, como tú, entiendo perdidos en el tiempo algunos valores, mas bien diría dormidos, porque están allí pero nadie es capaz de hacerlos despertar, podemos transformar la realidad de nuestros jóvenes insertandonos en las nuevas formas de andar por la vidad que hoy se manifiestan, enseñándolos a entender la importancia de preservar las buenas maneras, el señalarles con el dedo no está dando resultados, ya entendimos todos que los valores están perdidos la nueva pregunta es. Qué vamos a hacer para recuperarlos?

perfecto ! me gusto mucho ....muy buen escrito.

12 comentarios insertados

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