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Estudiantes habaneros reflexionan sobre valores II

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Martí y la educación en valores

Yarisleidis

Decía nuestro José Martí, que quien tiene mucho dentro necesita poco afuera, y como en todo lo que visionó y dijo, nunca estuvo más cerca de la realidad. Y es que Martí fue un hombre profético, que se adelantó en su tiempo a muchas cuestiones que se sucedieron paulatinamente en tiempos futuros. Martí habló de todo y nos enseñó de todo, principalmente nos instruyó a través de  su obra a conocer los valores.

Cuando se habla de valores, es él un referente universal sobre el tema. Desde que comenzamos nuestro andar por la vida tenemos implícita en nuestra formación la incidencia directa de dos canteras fundamentales, la familia y la escuela. Son estos los pilares más importantes en la construcción de los valores  morales.

De lo que seamos capaces de aprehender para nuestra vida, a partir de las enseñanzas que nos brindan los más experimentados, depende en gran medida que estemos aptos para proyectarnos dentro de la sociedad como mejores seres humanos. Pero hay casos en los que los hogares no enseñan de la manera correcta el significado de los valores y he ahí el hecho de que en escenarios futuros, se desprendan de ellos personas con personalidades torcidas y con falsos “valores”.

Nos encontramos viviendo en un contexto social, que desarrolla un estilo de vida demasiado frenético, con mucha prisa en su andar, que se preocupa y ocupa de manera excesiva en destacar minimalismos que aparentemente construyen la realidad objetiva de la personalidad del ser humano. Una sociedad en donde imperan los vacíos existenciales, donde las personas de desprenden con demasiada vehemencia de lo esencial para vida.

Hay momentos en los que las personas, como que pierden un poco los preceptos básicos de la existencia y no se dan cuenta de que es más importante ser honrado, sencillo, leal, bondadoso, que alguien lleno de riquezas y buena economía, que es avaro y es capaz de humillar y menospreciar a otros por lo que representa económicamente, sin darse cuenta que al final no son nada, porque todo lo que los rodea se mantiene en su radio de acción, por el mero hecho de las ventajas que adquieren de ellos.

Hay que aprender mucho en la vida, pero principalmente hay que saber cómo ser una persona correcta ante y dentro de la sociedad en la que se vive. Aunque ética y moral se pueden entender como acepciones diferentes, no dejan de estar unidas de manera indisoluble una con otra, ya que la ética es todo aquello que tiene que ver con los fundamentos de los principios del comportamiento humano dentro de la sociedad en que se desarrolla el ser humano, y la moral se refiere a todo aquello que tiene que ver con el desarrollo de la conciencia social del ser. Entonces  queda claro que los valores, definen como somos y nos comportamos dentro de un contexto social determinado.

Educar en valores es un proceso, en el cual no se debe descansar nunca, aún cuando ya seamos personas adultas, fomentar esta educación en la juventud es muy importante, ya que somos nosotros lo jóvenes el relevo de los que están y seremos los que guiaremos el futuro de lo que vendrá. El problema fundamental de los valores, radica en el hecho de que puede ser mirado de manera objetiva o subjetiva, todo depende de cómo las personas los construyan, ya que muchos se rigen por los dogmas establecidos, pero hay quienes son capaces de crearlos a partir de sus propios preceptos.

Tiempos difíciles se viven hoy, donde el desarrollo de la conciencia humana se ha resquebrajado a partir de los condicionamientos económicos, la corrupción, el delito todo lo cual ha dado las condiciones para que se desarrolle un proceso continuo de degradación moral. Los valores, partiendo del hecho que están en relación directa con los significados entre los sucesos de la vida cotidiana y las realidades de los contextos sociales, tienen realidad objetiva en la medida en que forman parte del condicionamiento del entorno social en el que vive el ser. Intentemos crear a partir de una adecuada influencia educacional, una sociedad en donde importen mucho más los valores que cualquier artificio de la personalidad, un lugar  donde prime el respeto y la igualdad.

Seamos capaces de trasmitir a las nuevas generaciones lo que de verdad importa, que son los valores que nos enseñan a como convivir dentro de nuestra sociedad de la manera adecuada. Debemos crear espacios de reflexión, de debate sobre el tema de los valores, donde cada cual sea capaz de emitir su criterio al respecto, y de esta manera lograr una retroalimentación que nos haga ser mejores a la hora de instruir y enseñar sobre ellos. Nadie es  tan virtuoso que no pueda errar alguna vez  por la ausencia de algún valor, pero eso sí, debemos considerar el hecho de que en cada tarea que desempeñemos en nuestras vidas, intentemos con aplomo integrar lo mejor que ha sido hecho, los mejores sentimientos, él amor y el respeto a los otros, la solidaridad, la amistad sincera como nos enseñara Martí.

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Muy bonito el artículo, ojalá muchos jovenes lo lean y debatan sobre tan importante tema

Pues, como dices, es lo que nos toca, transmitir, transformar, entregar lo mejor de nosotros para dejar nuestra huella de fe en beneficio de los tiempos venideros. Saludos!

2 comentarios insertados

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